sábado, 26 de mayo de 2012

CHEQUEO MÉDICO EN EL ADULTO

DR. RUBÈN DARÌO GALVÀN ZERMEÑO*El Siglo de Torreòn aquì

El chequeo médico o revisión médica preventiva, tiene por finalidad detectar problemas de salud antes que aparezcan o que están en fase precoz, facilitando su tratamiento y mejorando su pronóstico al establecer modificaciones para disminuir el riesgo de enfermedad o sus secuelas.

El chequeo consta de un examen clínico y una serie de análisis cuya profundidad depende de la edad y género del paciente, estilo de vida (hábitos de alimentación, actividad física, tabaquismo y alcoholismo) e historial médico familiar, debe haber una entrevista final de resultados y su costo oscila entre los tres mil y diez mil pesos, en promedio.

La historia médica familiar detecta factores de riesgo para enfermedades, que incluye los factores genéticos y ambientales como el estilo de vida impuesto de padres a hijos o las costumbres sociales. Es increíble la frecuencia con que se desconocen las enfermedades sufridas por nuestros antecesores, abuelos, padres o hermanos y en algunos casos, las causas de muerte. En la época actual cobran gran relevancia las enfermedades vasculares cardiacas y cerebrales y otros antecedentes como diabetes mellitus y cáncer.

El examen clínico en el chequeo logra captar aspectos evidentes externos como sobrepeso y obesidad, lesiones cutáneas, hernias no detectadas o atendidas, pero una serie de exámenes dirigidos logra hacer evidentes trastornos metabólicos como elevaciones del ácido úrico, niveles altos de colesterol o triglicéridos y alteraciones funcionales renales o hepáticas, antes que cualquiera de ellas se traduzca en síntomas o cause signos manifiestos de enfermedad.

El mínimo de pruebas de laboratorio que el chequeo debe incluir son biometría hemática, perfil bioquímico (evaluación de niveles de glucosa y lípidos, funcionamiento renal, hepático y electrolitos) examen general de orina, coprológico (determina trastornos digestivos de los diversos componentes de la alimentación, rastrea sangre oculta en heces y parásitos), así como estudios de gabinete como radiografía de tórax y electrocardiograma.

Existen particularidades del chequeo derivadas del género como la necesidad de efectuar antígeno prostático o ultrasonido de próstata en el varón y en el caso de la mujer, citología vaginal, mastografía y ultrasonido mamario por el creciente número de casos de cáncer de éstos órganos del aparato reproductor y en la etapa de menopausia densitometría ósea y perfil tiroideo.

La detección de factores de riesgo cardiovascular deben complementarse con una prueba de esfuerzo, ecocardiograma y, en fecha más reciente, con la angiotomografía de coronarias. En aquéllos con síntomas y pruebas sugerentes de cáncer de colon proponer colonoscopía y en las mujeres con antecedentes de cáncer de mama y ovario existen marcadores tumorales antigénicos disponibles que pueden incrementar el grado de sospecha.

*Especialista en Medicina Interna. Jefe de Posgrado y Profesor de Propedéutica de la Facultad de Medicina de Torreón, U.A. de C.

La próxima colaboración será del Dr. Eduardo Serna Zetina, cardiólogo.

sábado, 19 de mayo de 2012

NIÑOS MAL ALIMENTADOS

DRA. CONCEPCIÒN BELTRÀN RODRÌGUEZ*
El Siglo de Torreòn aquì

Para el desarrollo adecuado de los niños, es necesario  conocer las prácticas óptimas de alimentación de lactantes y niños pequeños porque es el período más crítico de la nutrición.
Las prácticas inadecuadas de lactancia materna, especialmente la no exclusiva, durante los primeros seis meses de vida, provoca 1.4 millones de muertes y el 10% de las enfermedades entre los niños menores de 5 años. La nutrición inapropiada puede provocar obesidad en la niñez, la cual es un problema que se ha incrementando.
En seguida, recomendaciones de la OMS para  asegurar que los niños alcancen todo su potencial de crecimiento, salud y desarrollo.
1.- Lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses.
Dar solamente leche materna, sin ningún otro tipo de líquidos a menos que el médico lo indique. La leche materna, está contiene un 88% de agua, suficiente para satisfacer la sed del lactante incluso en climas cálidos.
Los niños alimentados por fórmulas infantiles tienen mayor riesgo de padecer enfermedades inmunológicas como asma.
Los niños que son alimentados con lactancia materna exclusiva tienen un crecimiento más rápido durante los primeros 6 meses de vida en comparación con otros niños.
2.- Iniciar la alimentación complementaria a partir de los 6 meses de edad, manteniendo la lactancia materna hasta los 2 años de edad.
Cuando los alimentos complementarios son introducidos demasiado temprano o demasiado tarde,  son en general, nutricionalmente inadecuados e inseguros. La introducción de alimentos debe ser progresiva y se requiere además la toma de agua natural.
Alimentos apropiados para la alimentación complementaria:
A.-Leche materna: aporta energía y nutrientes de alta calidad hasta los 23 meses de edad. Ayudan a proteger al lactante de infecciones.
B.-Alimentos básicos. Frutas: plátano, manzana, pera, guayaba, mango, papaya, y una gran variedad; Cereales: arroz, maíz, trigo, avena; Raíces: camote, papa; Alimentos de origen animal: hígado, carnes rojas, pollo, pescado; Lácteos: leche, queso, requesón; Verduras: espinaca, calabaza, acelga, brócoli, zanahoria; Leguminosas: chicharos, variedad de frijoles, lentejas, alubias, habas, garbanzos.
            En mi experiencia como pediatra, he observado que la cultura de la alimentación es inadecuada y afecta más a la población de bajos recursos, ya que son influenciados por anuncios que promueven alimentos chatarra que provocan daños a la salud. Las familias en promedio toman refresco a diario y no consumen vegetales. Gastan de 8 a 10 pesos diarios una cantidad que deberían usar en comprar frutas y verduras de la estación son las más recomendables. Los requerimientos diarios obligatorios para niños son de 2 a 3 frutas diarias y para los adultos de 4 o más porciones. Lo mejor es el agua y alimentos naturales.

*Pediatra. Profesora de embriología de la Facultad de Medicina de Torreón, U. A. de C
La próxima colaboración será del Dr. Rubén Darío Galván Zermeño

sábado, 12 de mayo de 2012

GOBERNANTES Y ENFERMEDAD

DR. EVARISTO GÒMEZ RIVERA*
                 El Siglo de Torreòn aquì
¿La salud tiene jerarquías? ¿Qué tan importante es la salud en la toma de decisiones?
Imaginemos por un momento a un país en donde su Presidente padece hipertensión arterial e insuficiencia cardiaca; el Secretario de Gobernación: apoplejía; el Secretario de Hacienda: cáncer metastático; el Secretario de la Defensa: psicosis depresiva y para completar semejante cuadro, su Embajador en Estados Unidos se duerme durante las reuniones a causa de uremia. ¿Terrible? Sí ¿Imposible? No. Estos personajes en realidad participan en la toma de decisiones que guían las naciones. Lo ideal es que los líderes sean saludables mental y físicamente.
Desgraciadamente carecemos de datos fidedignos sobre el estado de salud de los hombres públicos y cuando se conoce algo, sólo es objeto de comentarios periodísticos sin que se relacione con el curso de los acontecimientos.
Conocimos la afición al alcohol y tabaco de Sir Winston Churchill, pero la época de su declive físico y mental no, sólo lo sabían sus allegados y los que apoyaron al presidente Roosevelt, no sus enemigos políticos. El presidente ya estaba en decadencia cuando aceptó la candidatura para una reelección.
Napoleón Bonaparte era epiléptico y padecía de úlcera gástrica, quizá esto influyó en la derrota de Waterloo. La paranoia y megalomanía de Adolfo Hitler causada por crisis depresiva o tumor cerebral, tal vez decidieron el holocausto judío.
¿Las arterias coronarias del presidente Benito Juárez estaban lo suficiente permeables para decidir la suerte de Maximiliano? El alcoholismo embrutecedor de Victoriano Huerta sin duda influyó para decidir la suerte de Francisco I. Madero en los acontecimientos de la Decena Trágica. Recordemos al presidente López Mateos y su larga agonía después de un accidente vascular cerebral. Imaginemos lo que sentía: dolor de cabeza constante, mareos, visión borrosa, síntomas que presagiaban la tragedia, pero... ¿cómo cuestionar el desempeño de tan ilustre personaje?
Los historiadores relacionan la conducta de un hombre con los sucesos políticos; seria muy interesante poder escudriñar cuánto influyó la mala salud en sus decisiones. Preocupa la gran cantidad de gobernantes que ejercen sus cargos a pesar de padecer enfermedades incapacitantes para esa responsabilidad. Para muestra, el presidente de Venezuela Hugo Chávez.
Con la edad, la precisión del pensamiento falla, se titubea al juzgar. La iglesia católica así lo ha comprendido y 75 años marcan el fin de la actividad pastoral. Problema especial planteo el Parkinson de Juan Pablo II donde fue él quien debió decidir si abdicaba o no.
El ejercicio del poder debería ser como las olimpiadas, donde sólo los más preparados ganan. El estado de salud psicofísico de los gobernantes debería ser excelente. En este contexto la salud sí tiene jerarquías y sí es importante para tomar decisiones correctas.

*Traumatólogo. Profesor de ortopedia en la Facultad de Medicina, Torreón U.A. de C

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La próxima colaboración será de la Dra. Concepción Beltrán Rodríguez, pediatra.

sábado, 5 de mayo de 2012

INFECCIONES DE TRANSMISIÒN SEXUAL Y SIDA

DR. FRANCISCO CARLOS LÒPEZ MÀRQUEZ*
El Siglo de Torreòn aquì
Las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), son infecciones que se transmiten por contacto sexual; antiguamente eran llamadas enfermedades venéreas y son más frecuentes en personas jóvenes y sexualmente activas.
Las persona con ITS, pueden contagiar a las parejas con las que tengan relaciones sexuales, y éstos a su vez se convierten en portadoras de la infección. En muchas ocasiones, sobre todo en mujeres, las ITS pueden no producir síntomas inicialmente, pero a largo plazo favorecen el desarrollo de Enfermedad Inflamatoria Pélvica, infertilidad y cáncer de cuello uterino.
Las ITS aumentan las probabilidades de que el VIH, el virus que causa el SIDA se transmita de un individuo a su pareja por contacto sexual. Por su parte, la presencia del VIH aumenta la vulnerabilidad a las ITS y prolonga la duración de los procesos infecciosos. Por lo tanto, la prevención y el manejo de las ITS han adquirido una gran importancia para minimizar el impacto de la epidemia del VIH/SIDA.
Las ITS que producen úlceras genitales aumentan significativamente las posibilidades de contagio del VIH cada vez que se tienen relaciones sexuales. Otras ITS también aumentan el riesgo de transmisión de VIH por contacto sexual, especialmente si existe inflamación en el tracto genital.
La relación entre el VIH y otras ITS va más allá del aumento en el riesgo de transmisión del VIH. Una persona infectada con VIH eventualmente sufre daños en su sistema inmunológico, haciéndole más susceptible a contraer otras infecciones, entre ellas las ITS.
En personas que viven con VIH/SIDA, las ITS son más difíciles de tratar y de curar. Por ejemplo, las lesiones ocasionadas por la sífilis pueden durar más y en el caso del chancroide, se ha descubierto que el tratamiento tiene menos probabilidades de éxito entre los que padecen de inmunosupresión.
Los episodios recurrentes de virus de herpes simplex son también más frecuentes y finalmente, las infecciones endógenas por hongos como cándida albicans, son comunes y difíciles de curar.
Las ITS más frecuentes son: VIH-SIDA, Sífilis, Herpes, Virus de Papiloma Humano, Chlamydia, Tricomoniasis, vaginitis bacteriana y Gonorrea, entre otros.
Para su diagnostico se debe consultar con un médico especialista, que realizará una buena historia clínica y exploración. En algunas personas con ITS será necesario realizar análisis de las secreciones (uretritis), o del exudado (ulceraciones). Con el análisis de sangre se llegará al diagnóstico exacto.
Para prevenir las ITS es importante evitar la exposición a los virus o bacterias, manteniendo relaciones sexuales protegidas con preservativo o condón y evitar las relaciones con personas desconocidas y/o con múltiples parejas.
*Doctor en Ciencias, inmunobiólogo. Profesor de Inmunología e Investigador del Departamento de Biología Molecular del Centro de investigación Biomédica de la Facultad de Medicina, Torreón, U.A. de C.

La próxima colaboración será del Dr. Evaristo Gómez Rivera, traumatólogo

sábado, 28 de abril de 2012

COCCIDIOIDOMICOSIS Y TOLVANERAS

DRA. MARISELA DEL ROCÌO GONZÀLEZ MARTÌNEZ*
El Siglo de Torreòn aquì

Las condiciones de suelo que existen en la región lagunera y especialmente las temporadas de tolvaneras son determinantes para la diseminaciòn de la coccidioidomicosis entre la poblaciòn.

La coccidiodiomicosis es una enfermedad principalmente pulmonar producida por el hongo Coccidioides, que vive al suroeste de Estados Unidos, norte de México, y  algunas regiones semiáridas de Centro y Sudamérica. El Coccidioides habita  los suelos semidesérticos con baja precipitación pluvial, temperaturas altas en verano y bajas en invierno, suelos alcalinos, arenosos y arcillosos. Las formas infectantes de este hongo pueden ser inhaladas por cualquier persona, no importa edad o sexo. Esta enfermedad guarda muchas similitudes con la tuberculosis y con otras infecciones por eso se conoce como “la gran imitadora”; es importante establecer un diagnostico diferencial.

El 60 por ciento de las infecciones primarias por coccidioides son asintomáticas. Cuando hay manifestaciones èstas se presentan de 7 a 20 dìas después de la exposiciòn al hongo, inicialmente los síntomas son leves parecidos a la gripe.

El cuadro clìnico incluye tos, fiebre, dolor en pecho y cabeza, fatiga, escalofrío, anorexia y malestar general. La radiografía de tórax demuestra típicamente infiltrados pulmonares. En los primeros días de enfermedad, del 10 al 30 por ciento de los pacientes presenta una erupción en la piel que usualmente desaparece bruscamente.

Aproximadamente el 5 por ciento de las infecciones primarias pueden estar acompañado de conjuntivitis leve, dolores artìculares (artralgias) y por eso se le llama también “reumatismo del desierto”. Algunos desarrollan coccidioidomicosis pulmonar persistente y neumonía progresiva crónica con manifestaciones clìnicas de tos, baja de peso, fiebre, hemoptisis, disnea, y dolor de pecho que pueden persistir por años.

Del 1 al 5 por ciento de los pacientes con coccidioidomicosis primaria desarrollan la enfermedad en otras partes de cuerpo. Los procesos pueden ser agudos, subagudos o crónicos. La extensión extrapulmonar puede consistir en lesiones de piel, hueso, meninges y nódulos linfoides, bazo, hígado, riñones y pleura.

La coccidioidomicosis meníngea es la forma más severa de esta enfermedad, se presenta con frecuentes recaídas y una alta mortalidad. Los pacientes que tienen meningitis fúngica crónica presentan típicamente combinación de confusión mental, fiebre, dolor de cabeza, nausea, rigidez de nuca y vómito. El tratamiento esta indicado de por vida.

La afectación al sistema musculoesquelético ocurre en forma de osteomielitis destructiva. En general la coccidioidomicosis tiene predilección por las protuberancias óseas.

Para el diagnostico se  identifica, aísla y cultiva el hongo en el laboratorio. Se aplica una inyección de coccidiodina para conocer si hay reacción dérmica y se detecta la presencia de  anticuerpos específicos en fluidos corporales.

El tratamiento es con antibióticos específicos (antifúngicos) como Anfotericina B y Fluconazole. 

*Microbióloga. Profesora de Microbiologìa de la Facultad de Medicina Torreón, U.A. de C.

La próxima colaboración serà del Dr. Francisco Carlos López Màrquez, inmunobiòlogo. 

sábado, 21 de abril de 2012

TAN SIMPLE COMO LAVARSE LAS MANOS

MTRA. LUZ MARÌA GALVÀN URIARTE*
El Siglo de Torreòn aquì
Las parasitosis intestinales son enfermedades que afectan principalmente a los menores de edad y son causadas, tanto por microrganismos unicelulares (microscópicos), como por gusanos evidentes a simple vista.
En muchas ocasiones las personas infestadas por parásitos no presentan manifestaciones clínicas y la enfermedad pasa desapercibida, pero a pesar de ello son fuente de contagio para otras personas, pues son capaces de transmitirlas. En los casos que sí hay manifestaciones, se presenta un cuadro clìnico agudo intenso ó crónico con alternancia de períodos de enfermedad y períodos de aparente salud. Los signos y síntomas más frecuentes incluyen dolor abdominal, diarrea, náuseas, vómito y en ocasiones, dolor de cabeza, fiebre y prurito (comezón) anal; esta enfermedad puede agravarse debido a que pueden causar deshidratación, debilitamiento y falta de apetito. Mientras que los niños afectados pueden sufrir desnutrición, retraso en su crecimiento y déficit en el aprendizaje.
La frecuencia de las parasitosis intestinales en nuestro medio está relacionada con la fácil diseminación de los quistes y/o huevecillos, y, especialmente, con los hábitos higiénicos deficientes. Pueden encontrarse en la tierra donde juegan los niños, en los juguetes que se llevan a la boca, en los pasamanos de las escaleras, las frutas y verduras no desinfectadas o las monedas con las que pagamos, y hasta pueden ser transmitidos por insectos voladores o rastreros.
En zonas rurales o urbanas marginales con ausencia de servicios de agua potable y drenaje, con defecación al ras del suelo y pisos de tierra en los hogares, se vuelve un problema importante por la exposición  frecuente a estos organismos. Lavarse las manos después de ir al baño y antes de comer o preparar los alimentos son la medida de protección más sencilla y económica que podemos aplicar para el cuidado de nuestra salud. Las personas dedicadas a la preparación y venta de alimentos deben poner especial atención al cumplimiento de las medidas higiénicas y a la calidad de sus productos. Las madres de familia pueden inculcar en sus hijos las medidas de protección elemental y acudir al médico al momento de detectar cualquier síntoma que sugiera la presencia de parásitos en el organismo.
          Existen medicamentos que eliminan de manera segura  los parásitos. Su médico es la persona indicada para recetarla de acuerdo a la edad y estado general del paciente. Sin embargo, la primera línea de defensa siempre será la prevención y está en nuestras manos. Insistamos en que un poco de jabón y agua ayudarán a evitar estas infecciones y proteger nuestra salud y la de los nuestros.
*Bióloga, Maestra en Educación. Profesora de Parasitología de la Facultad de Medicina de Torreón. U.A. de C.

La próxima colaboración será de la Dra. Marisela del Rocío González Martínez, microbióloga.

sábado, 14 de abril de 2012

NIÑOS MALTRATADOS

DR. DOMINGO GARCÌA ALCÀNTAR*
El Siglo de Torreòn aquì
El objetivo del presente artículo es compartir conocimientos sobre los niños víctimas de maltrato, abordar correctamente este frecuente problema, pero sobre todo, establecer las medidas preventivas, que es lo más importante. El maltrato  de los niños es un fenómeno universal, sin límites culturales, sociales, ideológicos y geográficos, que se ha incrementado a través del tiempo. En México, en los últimos años, ha aumentado del 15 al 21 por ciento. El maltrato puede ser físico,  psicológico, sexual y el abandono; poniendo en riesgo la vida y la función de los niños para los que debiera prevalecer el amor y dedicación de tiempo de calidad, sin olvidar que son un galardón y una responsabilidad asignada a quienes tenemos el privilegio de ser padres.

Dentro del daño físico están las quemaduras, fracturas, laceraciones, intoxicaciones, daño de órganos como el hígado, bazo o tubo digestivo. Algunos indicadores de maltrato psicológico son: bajo rendimiento escolar, inasistencia a clases, agresividad, rebeldía, desorganización, excesiva dependencia. El daño psicológico implica baja autoestima, impotencia, culparse a sí mismo, miedo,  angustia, depresión, regresiones, actitud agresiva; el niño incorpora del hogar violento un modelo de relación agresiva, es posible que se fugue a edad temprana del seno familiar y manifieste conductas delictivas y antisociales.

 Algunos condicionantes y desencadenantes del maltrato infantil son: familias disfuncionales, enfermedades, padres maltratados en su niñez, alcoholismo, drogadicción, baja tolerancia al estrés y embarazos no deseados. Los factores de riesgo en el niño son: conducta difícil, discapacidad física o psíquica, patología crónica. Las condiciones de riesgo familiares son: antecedentes de conducta violenta, procesos psiquiátricos, familias en etapa de desintegración o desintegradas, consumo de alcohol o drogas. En las condiciones de riesgo del entorno existe marginación, pobreza, aceptación cultural de la violencia, ausencia de redes sociales de apoyo a la comunidad. Los indicadores de abandono son: descuido en la alimentación, en la higiene, la ropa, problemas de salud no atendidas.

¿Qué hacer? La Norma Oficial Mexicana No. 19-SSA1-1999 establece los lineamientos fundamentales. Partiendo de la sospecha o evidencia franca de maltrato: se deberá denunciar ante el ministerio público, siendo ésta responsabilidad de toda la sociedad. Sin embargo, tristemente, vemos que falta fomentar esta cultura, y así, dejamos a las víctimas en senos familiares que  amenazan constante  la integridad y la vida, mientras que estos niños pudieran estar con familias funcionales que desean tomarlos en adopción.

La solución definitiva es retomar valores en diferentes campos, especialmente en el seno familiar, lugar fundamental de trasmisión y fomento de valores que sustentan la sociedad, la educación y unidad de cultura. Por ello, aprovechemos cada momento para expresarles amor a nuestros niños y educar mediante el buen ejemplo.


*Subdirector de Enseñanza e Investigación del Hospital Infantil U.A. de C.

Correo electrónico: hospitalinfantiluniversitario@hotmail.com

La próxima colaboración será de la Mtra. Luz María Galván Uriarte, bióloga