sábado, 6 de agosto de 2011

¿Y LA DENSITOMETRÍA PARA QUÉ? MITOS Y REALIDADES

POR DR. EVARISTO JAVIER GÓMEZ RIVERA*
Ver El Siglo de Torreón   aquí
Hasta hace poco tiempo se consideraba que la medición con rayos X de la densidad ósea, conocida como densitometría, era un método diagnóstico raro, de discutible utilidad  y costo elevado, pero esta situación ha cambiado.

Se ha desarrollado una nueva cultura: la cultura de la menopausia, la cual ha penetrado tanto en la profesión médica como en la población en general. En consecuencia la industria farmacéutica y de instrumentos de diagnóstico ha capitalizado la asociación menopausia-osteoporosis para  calar profundamente en la conciencia popular.

Es la mujer posmenopáusica con deficiencia de estrógenos  el punto de partida, porque  representa la condición natural de mayor riesgo para la osteoporosis. Además, porque se incrementa cuando se agregan otras causas como:1) Extirpación de ovarios. 2) Menopausia prematura. 3) Uso de quimioterapia, anticoagulantes, medicación tiroidea o la glucocorticoterapia. 4) Tabaquismo y sedentarismo. 5) Masa corporal baja.  6) Historia familiar de fractura ósea.
El hombre senecto también puede desarrollar osteoporosis, aunque en menor magnitud. Sin embargo, el tratamiento con glucocorticoides, la medicación con anticoagulantes y la inmovilidad lo hacen más vulnerable.
Con estas bases se proponen las condiciones que justifican realizar una densitometría para diagnosticar osteoporosis, siempre teniendo en  mente que, hasta ahora, la osteoporosis sólo se considera un factor de riesgo para las fracturas y no una enfermedad.

INDICACIONES PARA LA DENSITOMETRÍA: La densitometría no es una prueba de sondeo general para detección de osteoporosis en toda la población. Únicamente en los casos en que estén presentes los factores predisponentes específicos se justifica practicarla. No hay que olvidar que la demostración de osteoporosis se acepta exclusivamente como un riesgo de fractura ósea y no es razón  para iniciar tratamiento farmacológico.
            Es importante poner atención especial a las mujeres perimenopáusicas, entre los 40 y 50 años, porque son las más vulnerables a desarrollar  una obsesión por realizarse densitometrías al tratar de evitar la osteoporosis y su principal consecuencia: la fractura. De tal forma que debemos de tener presente que la densitometría no reduce el riesgo de fracturas óseas, y es de utilidad justamente para señalar la necesidad de implementar medidas generales preventivas como son los cambios en el estilo de vida,  aporte suficiente de calcio y evitar situaciones que puedan provocar  traumatismos.
En suma, la densitometría no se acepta como un estudio de rastreo universal, no determina el tipo de fármaco, ni la dosis ni la duración del tratamiento. Tampoco es un examen de rutina, como sí lo son la mamografía y el Papanicolau.
Consejo no pedido: que sea su médico él que decida.
*Traumatólogo. Profesor de Ortopedia de la Facultad de medicina de Torreón. U.A. de C.