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martes, 12 de noviembre de 2013

LA SALUD MENTAL


DR. MANUEL ESTRADA QUEZADA* 

“Solos, somos invisibles; juntos, somos invencibles”
De los signos y síntomas más desagradables que el ser humano puede padecer,  ocupa un lugar preponderante el dolor, ya sea físico o moral. De igual manera, las hemorragias causan un gran impacto en el ánimo de quien las sufre. El insomnio, las náuseas, los vómitos, los mareos, la dificultad respiratoria, las crisis de pánico, de angustia, o de ansiedad y cualquier tipo de fobias, llegan a asustarnos y preocuparnos, especialmente cuando pensamos que se trata del aviso de una enfermedad grave o mortal. De ahí la importancia de las visitas médicas preventivas. De esa manera evitamos sorpresas y si existiese algo por corregir, estaríamos a buen tiempo de hacerlo.
Sin embargo, respetando su opinión, creo que las enfermedades físicas, por más terribles que éstas sean, no igualan a las enfermedades de la mente. En las primeras, independientemente de los órganos afectados, de alguna manera tenemos respuesta al grado de daño, su evolución y desenlace. En el caso de las enfermedades mentales, no alcanzamos a comprender que es lo que está sucediendo. Si se trata de un ser querido, nos asusta su comportamiento, si es pasivo o agresivo. Nos preocupan los pensamientos que exterioriza de manera incoherente e incongruente. Duele observar su alejamiento de la realidad y deterioro cotidiano. Agravándose cuando el paciente trata de hacerse daño a sí mismo.
La vida cambia cuando se convive con un ser querido que tiene la mirada extraviada, vacía, como de muerte, con indiferencia hacia todo y con cara impersonal que lastima y asusta. Uno siente que una espina estará por siempre en nuestro corazón.  Sin embargo, tenemos que elegir cambiar los pensamientos que nos lastiman. Elegir ver la vida con espíritu positivo. También tenemos que cambiar la percepción que tenemos del mundo, de los demás y de nosotros mismos. De esta manera ayudaremos a mejorar las condiciones de nuestro enfermo.
Al buscar ayuda profesional en estos casos, el común de la gente es toparse con un nuevo obstáculo: el económico, ya que la medicina psiquiátrica es muy cara o una de las más costosas en los tratamientos, en relación a otras enfermedades orgánicas.
La finalidad de esta colaboración, es comunicar que, afortunadamente, existen grupos y personas, los cuales ayudan a la población vulnerable y de escasos recursos económicos a sobrellevar una situación de este tipo. Encontramos a ALSAME (Asociación Lagunera Para la Salud Mental A.C.), que se ubica en una clínica atrás de Plaza Jumbo, al oriente de Torreón. allí, ofrecen asesoría y tratamiento a quienes presentan trastornos obsesivos compulsivos, depresión severa, pánico, esquizofrenia o bipolaridad. Existen grupos de terapia grupal entre otros auxilios. Si necesita de este apoyo comuníquese a los números telefónicos: 7 21 49 72 y 2 68 58 70.

*Médico Legista.  Profesor de Medicina Legal de la Facultad de Medicina de la UA de C.

La próxima colaboración será de la Dra. Susana Bassol Mayagoitia, Endocrinóloga de la Reproducción.

   

 

lunes, 30 de septiembre de 2013

DONACIÓN DE ÓRGANOS EN UN BELLO ESCENARIO


Dr. Manuel Estrada Quezada*
Un auditorio repleto de mujeres y hombres jóvenes fue el sitio perfecto para escuchar a la española, avecindada en México, Dra. Ma. José Sebastián Ruiz, quien expuso el tema: “Donación…un ejemplo de solidaridad” hablando del compromiso social que ello significa. Existen muchas personas en lista de espera para obtener la donación de un órgano. Tristemente esta lista se renueva y se acorta con mucha celeridad, pero no por los casos resueltos, sino porque la muerte triunfa sobre la apatía, la insensibilidad y los prejuicios sobre la cultura de donación, tanto de personas vivas como de los fallecidos. La negación impide esta noble acción.
La esperanza de quienes necesitan un donador también es angustia para sus seres queridos que desean la indulgencia y empatía de los posibles donantes. Las cifras de muertes de potenciales donadores en nuestro país son bajas, generalmente se trata de jóvenes víctimas de accidentes, pero las donaciones en esos casos, son aún más bajas, lo que nos permite visualizar que todos tenemos la tarea ineludible de sensibilizar a aquellos que estén en nuestro núcleo social, pero más importante todavía sensibilizarnos nosotros mismos, para que esta idea se convierta en acción.
En la conferencia la Dra. Ma. José Sebastián, se preguntaba por qué si somos capaces de dar la vida por unos colores o una pasión deportiva  no hacemos nada para trascender en la vida de un semejante, cuya existencia hará que se recuerde la nuestra como testimonio de amor y de convicción; cumplir una misión en la tierra.
También fue materia de comentario, la imposibilidad de tráfico de órganos, tema manejado morbosamente, por algunos medios de comunicación sensacionalistas, y que las propias autoridades judiciales y médicas a nivel nacional han desmentido, dado que para donación y trasplante, se requiere de equipos de médicos especializados en diferentes disciplinas, infraestructura, instrumental tecnológicamente avanzado, medios de transporte terrestre y aéreo, así como preservadores de los órganos o tejidos mientras se envían a los diversos centros hospitalarios, pero fundamentalmente, que haya compatibilidad con el enfermo receptor.
El bello escenario, frase incluida en el título de este texto, lo constituyó el auditorio de la Facultad de Medicina de la UA de C la ponente, una científica sencilla como lo es Ma. José Sebastián, nefróloga pediatra, Coordinadora de Donación de Órganos y tejidos del IMSS No. 25, de Monterrey, Nuevo León.
Excelente preámbulo para una serie de actividades que continuaron hasta el día 26 de septiembre de 2013, en el que se celebró el “Día Nacional de Donación de Órganos”, bajo la dirección de la Lic. Sandra Luz Sánchez Vitela, Coordinadora de Donación con Fines de Trasplante del ISSSTE, Hospital Universitario y Sanatorio Español. Con el apoyo entusiasta de la Dra. Aida Vie Alférez, fungiendo como testigos el Dr. Eduardo Serna Zetina, Director General de la Facultad de Medicina y Hospitales Universitarios, el Dr. Guillermo Milán Montenegro, Presidente de las Sociedad Médica del HU, El Dr. Alejandro Gómez Alvarado, Especialista en Trasplantes y el Dr. Raúl Guzmán Muñoz, Secretario Administrativo de la Facultad de Medicina.
Un epílogo feliz: Todos los asistentes se inscribieron como donantes voluntarios.
*Médico legista. Profesor de Medicina Forense de la Facultad de Medicina
La próxima colaboración será del Dr. Rogelio Recio, toxicólogo y endocrinólogo de la reproducción.

lunes, 22 de abril de 2013

MORIR CON DIGNIDAD


DR. MANUEL ESTRADA QUEZADA*
El Siglo de Torreòn, aquì
Nos preocupa saber si existe vida después de la muerte, pero no nos ocupamos en vivir adecuadamente la vida que tenemos antes de morir.

Si alguien acelera o adelanta la muerte de un enfermo que sufre, ya sea  porque padece una enfermedad terminal o porque él mismo encuentra que la vida ya no tiene ningún sentido, indudablemente, esa persona estaría cometiendo un homicidio. Así lo contempla la legislación mexicana. Y es que la eutanasia, que significa buena muerte o muerte por piedad, no puede estar al libre albedrio de los médicos o de cualquier persona, porque se colocaría en una posición de ser superior o de juez y ese no debe ser nuestro papel.

Esta primera acción eutanásica puede parecer cruel  y prestarse a una gran polémica. Sin embargo, lo mismo sucede con otra actitud que asumimos ante un enfermo desahuciado, con una pobre calidad de vida, a quien fundamentalmente la familia le pone todos los obstáculos posibles para su propia muerte, a esta acción se le conoce como distanasia. De tal manera, podemos observar que con egoísmo disfrazado de falso amor, buscando el beneficio propio, de quienes no les importa el sentimiento del que sufre, más frecuente de lo que quisiéramos que fuera, encontramos a médicos y familiares en una “encarnizada lucha terapéutica” para prolongar la vida del doliente, sin reflexionar que realmente lo que están prolongando es la agonía, no la vida. Nadie con pensamiento claro, podrá ser ciego y sordo ante un ser humano que postrado recibe “papilla” como alimento, misma que no reconoce como tal y mucho menos disfruta. Vemos a un cuerpo casi inerte, con llagas en la piel (producto de la misma postración e inmovilidad), lleno de tubos, agujas, sondas, con muchos medicamentos y oxígeno en tanque; incapaz de respirar el aire de la vida, es decir, en una larga agonía.

Si bien es cierto que el enfermo puede ser nuestro dador de vida, ya sea madre o padre, a quien amamos, también es cierto que deberíamos de respetar su necesidad de descanso e igualmente respetar sus ciclos de vida. Ojalá no nos ganara el egoísmo.

Pero, ¿qué es lo más prudente?  Sin duda alguna, respetar el proceso natural de muerte o lo que conocemos como ortotanasia, en donde tenemos a nuestro paciente en forma higiénica, sin dolor, bien alimentado, con el auxilio espiritual del culto que profese y rodeado de su familia y de los que lo aman. En conclusión, lo que debemos hacer es no adelantar, ni retrasar la muerte.    

*Médico legista. Profesor de Medicina Legal de la Facultad de Medicina de Torreón de la U.A. de C.

www.facultaddemedicinatorreon.blogspot.com

La próxima colaboración será de la Dra. Elsa Margarita Zúñiga Galicia, patóloga.

sábado, 9 de marzo de 2013

LOS FUTUROS MÉDICOS

DR. MANUEL ESTRADA QUEZADA*

“La relación médico-paciente es una conciencia ante una confianza”

Dr. Ignacio Chávez
Creo con verdadera convicción, que muchos de los problemas que actualmente enfrentamos tienen solución en la educación. No olvidemos que el hogar forma y la escuela informa.
Después de leer el artículo del Dr. Arnoldo Kraus (El Siglo de Torreón, sección Editorial, 4 de noviembre, 2012) “Medicina sin ética” donde revela datos escalofriantes de médicos que han participado sin consentimiento de los pacientes en esterilizaciones, inoculación de bacterias, ensayos de medicamentos y pruebas de resistencia a fríos extremos, entre otras crueldades. Asì, describe cómo hay médicos que participan en torturas y experimentación en humanos, justificándose en la necesidad del conocimiento de enfermedades infecto-contagiosas, sin importarles la vida de los “conejillos de indias humanos”. La muerte en estos casos es pecata minuta. De esta manera el Dr. Krauz (profesor de Ética Médica de la UNAM) nos asoma a un mundo que algunos creíamos que ocurría sólo en el cine de ficción.
Pero si volteamos a ver nuestra realidad local y observando la actuación no ética de los médicos, debo señalar que hay muchos que tienen pésimas relaciones humanas, que son arrogantes, prepotentes, déspotas e insensibles. Es claro que estos médicos no tuvieron una formación de valores en su hogar y la universidad les paso de noche, o puede ser que sean personas que tienen como prioridad la ciencia y la tecnología, olvidando que esto se maneja con máquinas, pero que es necesario retomar el humanismo. Aunque las acciones de impericia, negligencia, imprudencia o inobservancia de reglamentos, tienen responsabilidad penal y civil y son delitos clasificados como culposos, es decir el médico no hizo o provocó el daño en forma deliberada.
Nadie desconoce las marcadas diferencias entre la práctica médica Institucional y la Privada, pues en la primera se maneja un gran volumen de pacientes junto con un burocrático sistema, en donde el paciente cae en una vorágine de especialidades, citas, turnos, horarios y calendarios e impiden un contacto cercano en la relación médico-paciente. Sin embargo, en la práctica privada, donde está de por medio una remuneración económica inmediata, el trato hacia el paciente es más cálido y de mejor calidad, aunque sean los mismos médicos.
Regionalmente no estamos al nivel de crueldad reseñado por el Dr. Krauz y existen, afortunadamente, muchos médicos éticos y honestos. Pero esto no nos exime de la ineludible responsabilidad, sobre todo los que se manejan ante grupos de alumnos, deben de insistir y no olvidar que en nuestras manos está la responsabilidad de formar buenos médicos. Los padres deben formar buenos hombres y mujeres y los maestros buenos profesionistas.
*Médico Legista. Profesor de Medicina Forense y Jefe del Servicio Médico Legal del Hospital Universitario. Facultad de Medicina U.A. de C.
La próxima colaboración será del Dr. Arturo González Valdez, cirujano

sábado, 26 de enero de 2013

TRASPLANTES

CONSTRUIR- DESTRUIR
DR. MANUEL ESTRADA QUEZADA*
El Siglo de Torreòn, aquì
Buenos  hombres, hombres  buenos: Dr. Carlos Ramírez Valdez, Dr. Carlos López Moreno,  Lic. Jacinto Faya Viesca. In memorian.
En últimas fechas, la televisión nos ha mostrado la gran movilización de personas y equipo que se realiza ante la donación y trasplante de órganos humanos (lamentablemente la donación de órganos no es un hecho muy frecuente). Afortunadamente, en cumplimiento de la voluntad solidaria de la familia de un paciente, que por la propia fatalidad de su destino, tiene muerte cerebral,  este ser humano se convierte en dador de vida y esperanza para muchos enfermos y sus familias, quienes después de una larga y agonizante espera, reciben la grata noticia de que existen grandes posibilidades de ser trasplantarlos. Noticia que a muchos nunca les llega y sucumben en el camino de la espera. Esto provoca que la lista de personas que necesitan ser trasplantadas se actualice constantemente, ante el dolor y desesperanza de mucha gente.
Para ser candidato a trasplante se requiere el diagnóstico de la necesidad orgánica,  la evaluación de los beneficios, el registro en el Sistema Nacional de Trasplantes, la evaluación del donante en vida y la asignación de un órgano o tejido. Es decir, cumplir con reglas establecidas, las cuales muchos desconocemos, ya que, sólo tenemos un poco de información a través de la televisión, donde un equipo de médicos y enfermeras especialistas, extirpan quirúrgicamente riñones, corazón, hígado, corneas u otros órganos. De acuerdo a la narración periodística, luego los colocan en hieleras, con sustancias especiales para trasladarlas al quirófano de la misma ciudad del donante o a otras ciudades de la república.  Primero se trasladan en ambulancias terrestres, luego en helicópteros o aviones, con la premura que el acto quirúrgico requiere. En otros quirófanos se encuentran preparados otros equipos médicos, que ya tienen preparado al paciente para recibir el órgano donado y una segunda oportunidad de vida.
Ver que una persona trasplantada exprese su agradecimiento a Dios y al donante, (generalmente se trata de un joven), así como a los familiares de éste reconociendo su benevolencia, constituye una gratificación para los médicos, enfermeras, personal de trabajo social, administrativo, de intendencia, de mantenimiento, operadores de ambulancia y pilotos de las aeronaves, quienes concluyen su misión con la satisfacción del deber cumplido.
            Aquí cabe la reflexión sobre cuántas personas preparadas, humanistas y trabajadoras se requieren para construir una segunda oportunidad de vida y en cambio un solo individuo, sin escrúpulos, sin piedad,  mata, hiere o invalida a tantos inocentes y cambia el destino de muchos otros para siempre, dejando heridas que no paran de sangrar, que nunca cicatrizan.
*Médico Legista. Profesor de Medicina Forense de la Facultad de Medicina de Torreón, U.A. de C.
La próxima colaboración será del Dr. Juan Manuel Valdemar Larrañaga, médico del trabajo.